48 Libro “El Totem y tú”

Después de ser derrotado en las elecciones para alcalde de Valparaíso escribí el libro “El
Tótem y tú, manual del macho viril”.

Nació con el propósito de dar a conocer un brutal accidente que tuve durante las
relaciones sexuales con una dinámica muchacha y de la situación que debe enfrentar
quien sufre los daños derivados de un accidente similar: no conseguirá médicos que hayan
visto un caso así, lo que lo condena a ser operado y con ello a experimentar daños
mayores en un accidente del cual podría haber salido indemne.
En mi caso se juntaron 6 urólogos y un nefrólogo.
Los urólogos discutían ante mí como si yo no existiera.
Cinco decían es urgente operar.
El sexto, de apariencia bohemio, sugería no hacer nada: simplemente esperar.
El nefrólogo, Kamal Rebais, me decía que el único inteligente de todo ese lote era el
bohemio.

Doy detalles al respecto en el capítulo “un grave accidente”

Embarcado en este proyecto editorial, decidí abordar en él diversas experiencias en el
área de las relaciones heterosexuales en las que fui testigo o protagonista.

Consideré que esas experiencias podrían ser de ayuda al macho viril, especie en extinción
bajo ataque por parte de algunas mujeres y muy especialmente de las feministas. También
por parte de parlamentarios, quienes siempre esconden sus verdaderas inclinaciones.

El macho viril, cada vez menos fértil y más acorralado, se ve inducido a esconder sus
magníficas inclinaciones indispensables para la preservación de la especie.

El libro expone el derecho del macho viril a tener tantas mujeres como desee, disfrutar de
ellas sin reservas y abandonarlas sin remordimiento alguno.

Cómo es de imaginar el libro fue censurado por “las grandes superficies” que dominan el
mercado editorial de España, aunque debo reconocer que en buena medida ello puede
haber sido resultado de que el texto de su contratapa era demasiado agresivo.

Esta censura condujo a que los agentes me recomendaron que mi libro siguiente
“Genserico, rey de los vándalos” fuera publicado bajo seudónimo.
Entonces adopté el seudónimo Darío Varela.